Cero a uno y uno a cero con dos goles del mismo, Rubén, ambos logrados en el último suspiro. Juega el Betis para golear y también para recibir varios tantos, pero sus resultados se resumen en la eficacia y la simplicidad del lenguaje informático, el de los bits. Las calculadoras dicen que el equipo verdiblanco es tercero y que, después de mucho tiempo, está por encima del eterno rival. Eso en la Sevilla de Cain da mucho juego, mucha guasa en las máquinas de café este lunes. El bético se siente feliz. Y el mallorquinista, dubitativo.
Bien harían Laudrup y Serra en evitar que su mal rollo de los despachos acabe por trasladarse al césped. Jugar, no juega nada mal el equipo balear, que ayer controló el partido en la primera parte gracias a una notable disposición táctica (bien el chaval Pina, que debutaba en la titularidad) y a un contragolpe al que sólo le faltó una mejor definición del ex sevillista Alfaro o de Nsue.
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